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Tarea.

June 16, 2017

Relato homenage a los 46 desaparecidos de Ayotzinapa, México. El texto quedó en segundo lugar en el Concurso de Cartas para el Año Nuevo,  convocado por Centro de Creación para Escritores.  Madrid, 2015.

 

 Mi profesora me ha dicho que escriba una carta para el año nuevo, pero yo no sé cómo empezar. Me suena extraño decir “querido año nuevo” o algo parecido, que es como creo que se escriben las cartas. Pero como no suena bien mejor lo dejo así. Espero que me entiendan y me sepan perdonar.

 

Yo me llamo Flor y vivo en la Sierra Corbada, en la casa de ventanas amarillas que hay junto al barranco. Este año ha sido muy feo para mí y mi familia. Bueno, todo estaba bien hasta septiembre, hasta entonces éramos muy felices. Pero luego, un día, mi hermano se fue a trabajar y ya nunca más volvió. Desapareció. Junto con otros muchachos del pueblo, y desde entonces los andamos buscando, y las mujeres lloran en el mercado.

 

Mi hermano es un muchacho muy simpático. Siempre jugaba conmigo y mis hermanitas, se reía mucho y ayudaba a mis papás en el huerto que tenemos en la casa, cortando leña y recogiendo huevos. Además como es profesor siempre me ayudaba a hacer la tarea, me lo explicaba todo muy bien y yo a cambio le preparaba lo que él quisiera de cenar. Ahora todo es mucho más triste. Desde que Jorge no está yo soy la que tiene que ayudar a mis papás en el huerto, y cortar la leña, y hacer la compra, y todo lo que haga falta.

 

En mi casa hace mucho frío y por eso siempre necesitamos tener leña. Mi padre construyó un tejadito y la apilamos debajo para que no se moje, porque en mi pueblo llueve mucho. A mí me gusta la lluvia porque hace que todo huela mejor. Dice mi madre que limpia el aire y yo creo que debe ser por eso que huele bien el mundo cuando llueve. A Jorge también le gusta la lluvia y cuando mis hermanas pequeñas le preguntan a mamá que dónde está Jorge mi mamá les dice que se ha ido con la lluvia. Entonces mis hermanitas dicen que quieren ir con Jorge allá donde la lluvia y mi mamá les dice que algún día irán, pero que después de ella. Se le quiebra la voz y les hace prometer que serán buenas y que no irán a buscar la lluvia antes que ella. Dice que así les podrá enseñar el camino. Yo creo que Jorge le enseñará el camino a mi mamá cuando sea que se tenga que ir.

 

Antes Jorge me llevaba al colegio en su bicicleta azul. Yo me sentaba delante de él y, para que no le molestara mi pelo, me pedía que me amarrara las trenzas en un nudo. A mí me hacía mucha gracia y lo hacía para que no nos cayéramos, porque Jorge siempre iba muy rápido en la bicicleta.

 

Un día, cuando bajábamos la cuesta de casa muy rápido, una furgoneta se paró y casi nos caemos. Se bajó un señor que me dio mucho miedo, llevaba lentes oscuros y apuntó a Jorge con el dedo, cuando mi mamá dice que eso no se hace. El señor de los lentes dijo que si Jorge seguía metiendo la narizota donde no le llamaban un día le iba a pasar algo, y que mejor me cuidara a mí, a su hermanita chula, así dijo el señor. Y mi hermano, que yo creo que también tenía miedo, rodeó el carro y siguió pedaleando sin decir nada.

 

Esto fue en agosto y en septiembre ya no vino. Se fue un día tras la lluvia, con esos otros muchachos del pueblo, y ya no volvieron. Y el señor de lentes tampoco volvió.

 

Entonces lo que yo le quiero pedir al año nuevo es que, aunque me gusta mucho la lluvia y aunque mi profesora Lylian dice que es muy importante, preferiría que no lloviera más y que volviera mi hermano. Sería muy bonito si pudiera llegar para mi cumpleaños, que es el siete de febrero, así puede comer del pastel que hago todos los años y que tanto le gusta. Este año haré más para que coma todo lo que quiera. No hace falta que me traiga un regalo, todavía tengo la cinta del pelo que me regaló este año.

 

Además, si mi hermano volviera a casa yo podría volver a la escuela con mis amigos, como antes, y hacerles trenzas muy largas a mis hermanitas. Y mis papás estarían muy contentos, porque desde que Jorge no está están muy tristes y yo los oigo llorar por las noches y no puedo dormir.

 

Una vez le pregunté a papá que por qué lloraba y no me quiso responder. Me dio un beso y me dijo que volviera a la cama, que me iba a enfermar. Yo creo que tal vez mi padre llora para que no llore el cielo y vuelva Jorge. Entonces mi papá también podrá volver a la mina, porque desde que Jorge y los otros muchachos se fueron tras la lluvia mi papá va mucho a la capital con los papás de los otros amigos de Jorge. Siempre está ocupado y ya no tiene tiempo para estar con nosotras. A veces lo oigo hablar con Jorge, aunque no esté, y es que papá y Jorge discutían mucho. Mi papá siempre decía que Jorge se estaba metiendo en la boca del lobo, y que los lobos cuando tienen hambre comen. Ahora cuando llora dice cosas, dice: ya te comieron, Jorge, te comieron. Y yo no puedo dormir pensando en los lobos, en aquel señor de lentes, en su furgoneta, en los comentarios que oigo en el mercado, en Jorge, y lo bien que estaba todo antes.

 

 

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